¿Por qué la sociedad da la espalda a cientos de mujeres maltratadas y violadas?
En el enfrentamiento interno en Perú en el periodo de 1980-2000; las mujeres, especialmente del interior del país, fueron las más afectadas, matratadas y humilladas por sus propios compatriotas, lo que es mas indignante es la poco importancia que le dió nuestra sociedad a este caso es así que de un total de 538 casos reportados por la Comision de la Verdad y Reconciliacion solo 16 son investigados, de los cuales sólo 1 caso se encuentra en el Poder Judicial es decir el 97% de casos de violación sexual registrados por la CVR ni siquiera el Ministerio Público los está investigando.
Los datos tambien revelan que existió una violencia de género, porque la mujer sobre todo campesina se vio afectada por su sola condición de serlo, a diferencia de los hombres que si bien también fueron víctimas, las mujeres ocuparon el mayor porcentaje de afectadas en esta forma de graves violaciones a derechos humanos. A decir de la CVR, el trato que los militares daban a las mujeres era similar que a los varones, pero ellas además eran violadas (…) las señoritas y a las mujeres si las capturaban las violaban.
Existe un 83% de casos denunciados como casos perpetrados por elementos de las fuerzas armadas, frente a un 11% de casos denunciados como perpetrados por los integrantes de los grupos subversivos. El porcentaje restante es atribuido a personas no determinadas.
De ese universo de casos la casi totalidad de víctimas son mujeres. No obstante, ambas partes violaron sexualmente a las mujeres durante sus incursiones en zonas de emergencia, luego de sus detenciones o en el interrogatorio, siendo en buena cuenta los grupos subversivos los responsables de otras formas de violencia sexual como aborto forzado, unión forzada y servidumbre sexual.
Si bien en la base de datos de la CVR aparecen registradas 7426 mujeres que fueron víctimas de desaparición forzada, detenciones, torturas y ejecuciones extrajudiciales es probable que el contexto creado con la existencia de un conflicto armado de las características y la dimensión del vivido en nuestro país haya determinado que un porcentaje considerable de esa cantidad de mujeres haya sufrido actos de violación sexual.
Los abusos sexuales se cometieron tanto al interior de las bases militares, en las viviendas de las víctimas o parajes alejados, sin importar que hubiera testigos del hecho, pues contaban con pleno poder sobre la población de la zona, incluso con las autoridades locales. El trato contra las pobladoras era tan cruel que en ocasiones los abusos sexuales cometidos por los efectivos militares se llevaban a cabo en forma múltiple, es decir, por varios efectivos militares a la vez.
Ninguna de las víctimas denunció el abuso ante el Ministerio Público, ni siquiera a la policía, porque todas ellas fueron amenazadas de muerte o con ser sometidas a una nueva violación si contaban lo ocurrido.
Producto del abuso sexual cometido por efectivos militares numerosas mujeres concibieron hijos. Por ello, se han registrado 32 niños, los cuales tienen consignado como apellido paterno el grado que ostentaba el efectivo militar en ese entonces.
Estas son historias reales, la peor parte en estos enfrentamientos la llevamos nosotras las mujeres, mujeres con sentimientos; no somos objetos, somos individuos con capacidad de sufrir.
A lo largo del tiempo hemos vivido relegadas y tomadas como individuos débiles, sin importancia, individuos inferiores y este pensamiento aún se encuentra en muchas mujeres, que se siente inferiores, y en muchos casos, maltratadas de múltiples formas.
Ésto debe cambiar , no permitamos que se repita la historia, no demos la espalda a miles de mujeres ya sean de diferente cultura, color, idioma, condición social, económica o educativa. Tenemos las mismas características, estamos en la misma sociedad, esta sociedad que ignora el llanto, el dolor, el sufrimiento de nuestras madres, de nuestras hijas, de nosotras mismas, mujeres que sentimos y no olvidamos.
Aquellas mujeres cuyos cuerpos no olvidan, cuyas mentes no borran, cuyos ojos no se cierran ante la crueldad hecha hombre, ante la indiferencia hecha sociedad, y ante el dolor que ronda sus vidas, ese dolor que las lleva a levantarse y a luchar por una sociedad que las respete, la sociedad que merecen.
¡Luchemos por una sociedad justa, por una sociedad que ame y respete a la mujer!
¡NO MÁS VIOLENCIA DE GÉNERO!
¡NO MÁS VIOLACIONES A NUESTROS DERECHOS HUMANOS!